La historia de los zorros grises que recorren la ciudad entre barrancos y concreto

La historia de los zorros grises que recorren la ciudad entre barrancos y concreto

Una zorra gris avanza tranquilamente entre los senderos del Jardín Botánico de Universidad del Valle de Guatemala (UVG). La noche cae fresca sobre la ciudad y el aire húmedo baja hacia los barrancos que aún sobreviven entre las zonas 15 y 16, de la Ciudad Capital.

El animal se detiene frente a una calle iluminada. No le importa el ruido ni las luces de residencias y oficinas. De vez en cuando se toma unos segundos, como si recordara que este territorio, mucho antes del concreto y las residenciales, también le pertenecía. A pocos metros del Colegio Americano de Guatemala y del Campus Central de UVG, ese pequeño mamífero continúa recorriendo uno de los últimos refugios verdes de la ciudad.

Un habitante excepcional

La especie se llama zorra gris (Urocyon cinereoargenteus), un mamífero nativo de Guatemala que durante décadas habitó los bosques y barrancos del valle central. Según iNaturalist, es una de los pocas especies de cánidos en América capaces de trepar árboles gracias a sus garras semirretráctiles. Además, la especie puede desplazarse varios kilómetros en una sola noche en busca de alimento y refugio.

En Guatemala, se creyó durante años que animales como este habían desaparecido de la Ciudad Capital. Sin embargo, investigadores de Colecciones Biológicas UVG confirmaron su presencia desde 2021 en la zona 15 mediante cámaras trampa y monitoreos científicos. “La zorra sigue aquí porque todavía encuentra alimento, refugio y corredores verdes que le permiten desplazarse”, explica M.Sc. Gerardo Estrada, coordinador de Colecciones Biológicas UVG. “Verla caminar en medio de una ciudad tan urbanizada demuestra que la naturaleza todavía resiste”.

La noticia emociona particularmente a los científicos por una razón poderosa: No es una sola zorra. Desde que se instalaron las cámaras trampa, los registros confirmaron la presencia de una pareja de zorros grises.

En familia

Lo más conmovedor ocurre durante la temporada de cría. Cinco años después de los primeros registros del 2021, las cámaras captaron ejemplares juveniles explorando el bosque. Su curiosidad contrasta con el ruido constante de la ciudad. Los pequeños zorros aparecen siguiendo a sus padres entre hojas secas, raíces y senderos húmedos del jardín.

En esas noches tibias y silenciosas, el Jardín Botánico parece recuperar parte del bosque que ocupó este territorio antes de la urbanización de la zona 15, en los años setenta del siglo pasado. Para los investigadores, observar cachorros significa mucho. Para M.Sc. Estrada, es una señal científica de que el ecosistema aún funciona. “Todavía existe agua, alimento, refugio y suficiente tranquilidad para que una especie silvestre complete su ciclo de vida en medio de una de las zonas más urbanizadas de la capital”, expresa con alegría.

Un territorio verde

Mucho antes de convertirse en una de las áreas de mayor desarrollo de la Ciudad de Guatemala, las zonas 15 y 16 eran bosques verdes con árboles nativos con hojas anchas y barrancos conectados por microcuencas de agua.

El terreno, ubicado entre los 1,450 y 1,600 metros de altitud, permitía la convivencia de árboles nativos, pinos y cipreses. Los afluentes de los ríos Las Vacas y Contreras sostenían una enorme diversidad biológica. “Todo ese bosque era la base de la biodiversidad de esta zona”, explica Estrada. “Incluso existían reportes de cangrejos de río en las microcuencas”, agrega M.Sc. Estrada.

El coordinador indica que por allí paseaban armadillos, mapaches, zarigüeyas, murciélagos y zorros grises. “En el cielo, volaban aves migratorias y residentes dando movimiento constante al paisaje: tucanetas verdes, momotos, orioles, carpinteros y periquitos”, expresa.

A partir de la segunda mitad de la década del 2000, en la zona 16 aumentó la construcción de casas, edificios y calles. Aún entre condominios de vivienda vertical y carreteras, algunas especies todavía encuentran refugio en pequeños fragmentos de vegetación.

Frascos que guardan la memoria natural

Parte de esa historia permanece resguardada en las Colecciones Biológicas UVG, un espacio científico dedicado a documentar la biodiversidad de Guatemala. La unidad fue creada en 1976 por los doctores Margaret Dix y Michael Dix.

Dentro de sus laboratorios, cientos de frascos almacenan peces, reptiles, anfibios e insectos preservados durante años de investigación. Cada especimen evidencia el pasado ecológico del país y permite entender cómo las ciudades han transformado el territorio. Además de ser muestras científicas, esos registros son como una memoria viva de los ecosistemas que existieron desde los años setenta del siglo pasado y de las especies que todavía intentan adaptarse al crecimiento urbano.

Interior del Jardín Botánico UVG.

Colecciones Biológicas UVG también administra el Jardín Botánico UVG. Allí existe un bosque nativo, un invernadero de orquídeas, plantas medicinales y una pequeña laguna que continúa atrayendo fauna silvestre.

Conoce el legado natural de Guatemala

Te invitamos a descubrir el Jardín Botánico y el trabajo de Colecciones Biológicas. Acá se resguardan plantas de valor histórico y educativo, así como muestras de especímenes de distintas partes del país. Para coordinar visitas o solicitar información sobre los registros de biodiversidad, llama al teléfono: 2507-1500, extensión 21319, o escribe al correo electrónico: coleccionesuvg@uvg.edu.gt o grestrada@uvg.edu.gt.

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Last modified: 15/06/2026

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