Demasiado monitoreo: ¿somos “padres helicóptero”?

Académico, Central

Demasiado monitoreo: ¿somos “padres helicóptero”?

Un padre helicóptero no se conforma con saber que su hijo está estudiando. Necesita estar al tanto de sus notas, por qué bajó su rendimiento en un curso, quiénes son sus amigos, cómo se llevan con los demás, si llegó bien a la casa…e incluso si ya comió. ¿Es común escuchar esto? Sí, y más de lo que creemos.

Si bien nadie nos enseña a ser padres, nuestro punto de referencia son los estilos de paternidad que vivimos en nuestras casas. Estos modelos de crianza nos vuelven más autocráticos o más permisivos con nuestros hijos. Además, el concepto de familia es un proyecto de vida único. Desde que decidimos formar una familia, establecemos un plan de vida y deseamos ciertos elementos para nuestros hijos.

A lo largo del desarrollo de nuestros hijos ¿los seguimos criando como hijos pequeños y no como seres que buscan su independencia e identidad?

Un paso a la vida adulta

Según la Dra. Patricia Rodas, consejera de la Unidad de Bienestar Estudiantil (UBE) de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), cada vez hay más elementos que alargan la adolescencia a más años. En nuestra sociedad se alarga a los 21 años e incluso a los 25, cuando en países con estilos de crianza más democráticos la independencia se realiza a los 18 de edad.

Para la experta en “parenting“, el concepto “helicóptero” se define en la transición de edad escolar a la vida adulta. Algunos papás en la edad adulto-joven todavía seguimos criando como niños a nuestros hijos, pero ¿qué tanto les estamos impidiendo en tomar sus propias decisiones?

En algunas instituciones educativas se reciben llamadas o correos de padres de jóvenes que solicitan saber porqué su hijo sacó una nota baja. Ese es un ejemplo claro del rol que toma un padre helicóptero en un joven de 17 años, que en el último año de bachillerato debería dejar que asuma y actúe por sí mismo.

Por su parte, la Master en Consejería Psicológica Anabela Molina, consejera de UBE, explica que una consecuencia de estas actitudes es que los jóvenes no asumen ninguna responsabilidad en su vida universitaria ni en la laboral. Expresan argumentos como: “ellos no me explican”, “el jefe me odia”, “todos tienen la culpa”. Esto refleja el nivel de madurez que retrasa su compromiso y permite que sus papás resuelvan todo.

Crecer duele

Dra. Patricia Rodas de Ruiz, consejera de UBE

Esta es la situación que todos hemos pasado. Como padres no podemos evitar ese dolor. Debemos permitir a nuestros hijos avanzar y experimentar los golpes de la vida que los harán maduros. El crecimiento y desarrollo conlleva retos y peligros que deben de vivir, ya que las mismas experiencias buenas o malas hacen que el joven esté listo para afrontar desafíos.

Para la Dra. Rodas, ser un “padre helicóptero” conlleva un costo demasiado alto para nuestros hijos y para nosotros mismos. “En un futuro tendremos 60 o 70 años y no podemos estar pendientes de la vida de estos chicos o mantenerlos económicamente. Incluso, siendo abuelos, podríamos convertirnos de nuevo en padres, donde se repetiría un ciclo que no ayuda a crecer quitándole responsabilidades a nuestros hijos y experiencias propias de su vida”, explica Rodas de Ruiz. El objetivo es entender que nuestros hijos no son réplica de nosotros, sino que tienen su propia identidad.

Es posible romper el ciclo

Licda Anabela Molina, consejera de UBE.

Según la Licda. Molina, el primer paso es superar la presión de grupo. Si nosotros como padres no deseamos involucrarnos y observamos cómo se involucran otros, tendemos a pensar “¿seré buen padre? ¿porqué no me involucro tanto? ¿ayuda esto a mi hijo?, cuando en realidad no es ninguna dejadez ni falta de responsabilidad que ellos enfrenten sus propios retos.

“Si tenemos claro que queremos lograr en nuestros hijos, podemos explicarles porque no los ayudamos, porque no vamos a hablar al instante con su maestra, cuales son las normas del colegio y que revisen más su comportamiento”, indica la Licda. Anabela Molina.

La Dra. Rodas, dice que lo ideal es comenzar a reflexionar si lo que estamos haciendo con nuestros hijos es la forma más sana para su desarrollo integral. Incluso debemos ser sinceros con nosotros mismos si estamos negando el derecho de tomar sus propias decisiones con prácticas que les impiden avanzar.

El primer paso es el difícil

A continuación, algunas recomendaciones para romper el ciclo de “padre helicóptero”:

  •  Comunicación. La crianza y desarrollo de nuestros hijos es tarea de los padres y por eso, la comunicación entre ambos es importante. La base es saber qué es lo mejor que podemos hacer y cambiar esta obsesión poco a poco de controlar todo.
  • Resistir la tentación. Este cambio es un proceso personal. No es aconsejable salir corriendo del trabajo o casa cuando surja algún problema de nuestros hijos. Para ello se recomienda la técnica STAR para no actuar impulsivamente. Si nos llamó nuestro hijo porque tuvo una discusión con un profesor o un compañero, no debo salir corriendo al colegio o a la universidad para arreglar el problema (que al final es un problema muy común y que todos hemos tenido que resolver. Cuando la acción no es meditada o reflexionada, cometemos muchos errores.

  • Permitamos que conozcan sus fortalezas y debilidades. Existen padres que alaban todo lo que hacen sus hijos y nunca les dicen nada de lo que deberían de mejorar. Debemos demostrarles que son capaces de tomar sus decisiones ya sean correctas o no. Toda experiencia previa favorece su desarrollo. Este aprendizaje no solo se realiza en la adolescencia, sino desde pequeños: Levantarse del suelo al caer de la bicicleta, subir el juego alto que nunca se animó e incluso vestirse solos, son pequeños logros de los que aprenden mucho.
  • El apoyo no es malo sino su dosificación. La sabiduría como padres radica en preguntarse en ¿qué tanto necesita mi hijo de mi apoyo en esta situación? Recordemos que nuestra labor es similar a quien vuela un barrilete: para volarle debe darle cuerda y acercarla cada cierto tiempo para tomar más fuerza. Nosotros mismos medimos hasta donde nos necesitarán o no.
  • Frases de compromiso. Aprendamos a utilizarlas para desarrollar ese lenguaje y la actitud de comprometerse. Frases como “saldremos a esta hora”, “cada tarde paseas al perro” o “la basura se debe de sacar un día sí o un día no”, hacen comprometer a cada uno de los miembros de la familia.

“Movernos de un estilo controlador a un estilo que favorezca el compromiso de ellos ¿es fácil? no, ¿es necesario? si”. Dra. Patricia Rodas de Ruiz

Si deseas saber más sobre este tema puedes contactar a la Unidad de Bienestar Estudiantil, ubicada en la oficina K-211, puedes llamar al 2507-1500 extensión 21537, 21675 o 21574 o enviar un correo a bienestar@uvg.edu.gt para más información.

También te puede interesar

5 consejos para ayudar a nuestros hijos en su transición a la universidad

Sharenting: Compartiendo los datos de nuestros hijos por un “Me gusta”

Desconéctese


Last modified: 01/04/2020

Anterior

Crisis & Dilemas

Actuar conforme principios Vaya si se trata de una época peculiar, que nos enfrenta a decisiones difíciles,...

Siguiente

¿Por qué BancAprende es la solución perfecta para mi educación financiera?

¿Te ha pasado que llegas a fin de mes y ya no tienes dinero?, ¿dices que vas a ahorrar pero te gastas...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *