Desconéctese

Columna del Rector, observación docente

Para volver a conectarse.

¿Familiarizados? ¿Te jugarías la cena de Navidad con tu familia? Si aciertas te quedas, si fallas te vas y tendrás que abandonar la mesa. La campaña de publicidad de la temporada de la empresa IKEA comienza con varias familias participantes, en un gran salón, previo a una cena navideña (https://youtu.be/grTQHDlcI2w ). Bastan poco más de tres minutos para presentar el caso y trasladar un mensaje poderoso. Se trata de un concurso sencillo, nada del otro mundo para personas que se han conocido toda la vida. Todo marcha bien mientras los cuestionamientos tienen que ver con cosas de actualidad, las redes sociales, los bailes de moda y los chismes de famosos. Todos sonríen mientras los miembros de las familias Andrés Lorenzo, Fernández Gómez y Carral responden con agilidad preguntas banales. ¿Qué filtros de animales encuentras en Instagram stories? ¿Qué es swish swish? ¿Cuál fue el último recurso incorporado por Instagram? ¿Cómo completarías en tweeter la oración…? ¿Qué significa la expresión OMG? ¡Qué alivio! Vaya si se trata de un concurso fácil. De pronto, hay un giro en el ejercicio y las cuestiones se vuelven más íntimas y personales. Las caras alegres se tornan alargadas y la seguridad previa desvanece, dando paso a titubeos. ¿Y tus padres cómo se conocieron? ¿Cuál es el puesto de trabajo exacto de tu padre? ¿Qué estudió tu abuela Gloria? ¿Cuál es el grupo favorito de tu hijo? ¿Qué sueño le queda por cumplir a tu mujer? ¿Qué marcó la infancia de tu abuela? ¿Cuál es el libro favorito de tu hijo? ¿A dónde fueron tus padres de viaje de novios? ¿Por qué no pudo ser futbolista tu padre? ¿Dónde se casaron? ¿Qué ha estado estudiando tu madre? ¿Qué bailaron tus padres el día de su boda? ¿Cuál es la gran pasión de tu abuelo? Prontamente se va desgranando la mazorca. Uno tras otro, quienes erran se van. María, Eva, Jesús y Hugo deben abandonar el salón. De hecho, prácticamente todos los participantes se levantan, pues desconocían detalles sobre la historia, necesidades y sueños de sus seres queridos. Finalmente, solo sobrevive en el ejercicio uno de los abuelos, quien expresa la tristeza que siente al haberse quedado solo.

Posteriormente, se comparten reflexiones sobre la dinámica: “He aprendido que no conozco tanto a mi familia; las redes siempre estarán, pero tus familias no estarán siempre; cuando le he visto a los ojos me he emocionado, pues nunca he hablado con él de esas cosas; me disculpo contigo por no haber sabido algo tan importante para ti. Finalmente, las familias se congregan de nuevo alrededor de las mesas. La imagen muestra cómo todos, niños, jóvenes y viejos, se despojan de sus celulares y los depositan en una caja. No habrá más distractores para alejarles de quienes les acompañan. La escena concluye mientras se les ve enfrascados en una amena conversación, contándose aquellas anécdotas, detalles e historias de vida a las que antes nadie prestó atención. Los rostros vuelven a iluminarse en la medida en que se comparte entre seres que se aman, dando cabida al corolario de la historia. ¿Se sintió usted aludido? ¿Pudo ponerse en los pies de los participantes? ¿Hubiera usted tenido que levantarse y salir? ¿Conoce realmente a las personas que tiene más cerca? ¿Ha estado en una mesa donde todos tenemos el celular en la mano, como una prolongación de nuestra existencia? Como un propósito del año nuevo, no permita que la tecnología se interponga en su camino. Aproveche para demostrar a sus seres queridos cuánto los ama y goce de amenas tertulias con ellos. Cada día tenemos la oportunidad de apreciar mejor a quienes nos rodean. Por ello, “desconecta para volver a conectar”. ¡Feliz 2019!


Last modified: 07/01/2019

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