Mucho antes de que existieran los telescopios o los vuelos espaciales, los pueblos de Mesoamérica vieron al cielo. Y descifraron sus misterios con una gran precisión. En Guatemala, la tradición milenaria de observación de las estrellas ha existido durante los siglos. Hoy, este conocimiento se valora como un pilar fundamental para comprender el cosmos y hasta nuestra propia relación con el entorno natural.
El Dr. Tomás Barrientos y Dr. Ernesto Arredondo, investigadores del Centro de Investigaciones Arqueológicas y Antropológicas (CIAA), de Universidad del Valle de Guatemala (UVG), explicaron todo ello en el artículo “El desarrollo de la astronomía cultural en Guatemala: Reflexiones del pasado y el presente para el futuro”. El trabajo fue publicado en la revista Cosmovisiones/Cosmovisões.

Cielo nocturno en el sitio arqueológico Semetabaj, visto desde el Montículo 12. Foto: Sergio Montúfar.
Legado ancestral
Según el artículo, la astronomía es la evaluación lógica de información obtenida por observación sistemática y ha sido una ciencia desarrollada por los pueblos originarios de Mesoamérica. Mucho antes del contacto europeo, la zona maya ya destacaba por sus registros escritos de cálculos astronómicos y calendáricos. Investigadores europeos, a finales del siglo XIX y principios del XX, como Ernst Förstemann y Eduard Seler, descifraron ciclos lunares y de Venus en códices prehispánicos.
Al mismo tiempo, antropólogos documentaron que el conteo calendárico prehispánico continuaba en muchas comunidades mayas. Este hecho comprobó que el conocimiento adquirido no estaba del todo perdido.
Un punto clave en la investigación de la astronomía maya sucedió en 1924. Ese año, Franz Blom identificó en Uaxactun un patrón arquitectónico conocido como “Grupo Tipo E”. La agrupación estaba relacionada con la demarcación del sol en solsticios y equinoccios. Estudios posteriores mostraron que la configuración y orientación de estos grupos tuvo funciones más simbólicas y rituales, y no solo funcionaron como observatorios.

Organizadores, presentadores y asistentes del Primer CONMESAC, Universidad del Valle de Guatemala. Foto: Babak Tafreshi.
Auge e interés
Para los investigadores, con estos conocimientos, la arqueoastronomía o el estudio de las alineaciones de edificios prehispánicos con fenómenos celestes, junto con la etnoastronomía o el estudio de las concepciones astronómicas, empezaron a llamar la atención. En Guatemala, las investigaciones en arqueoastronomía las realizaban académicos extranjeros, a excepción del trabajo de Marion Popenoe de Hatch, investigadora del CIAA-UVG, en Tak’alik Ab’aj, Retalhuleu.
En 2012, el CIAA-UVG promovió la arqueoastronomía para aclarar conceptos erróneos sobre el fin del 13 B’aktun. Para ello, organizó el Primer Encuentro de Arqueoastronomía en Guatemala (EAG). El evento reunió a arqueólogos, astrofísicos y epigrafistas de distintos países, y sus actividades incluyeron visitas a sitios como Tak’alik Ab’aj, Quirigua, Uaxactun y Tikal.
El éxito del Primer EAG motivó la realización del Primer Congreso Mesoamericano de Astronomía Cultural (CONMESAC) en 2019. El congreso también contó con la participación del Departamento de Física y la Maestría en Turismo Sostenible de UVG. El encuentro orientó su enfoque a la incorporación del conocimiento de las poblaciones originarias mayas en las discusiones académicas. Además, se dio importancia a la asociación entre astronomía, cosmovisión ancestral y prácticas cotidianas de las comunidades indígenas.

Participantes del Primer CONMESAC durante su visita a Copán, Honduras. Foto: Isabel Hawkins.
Trabajo colaborativo
El CONMESAC se extendió por varias localidades de Guatemala y Honduras. Reunió a 33 conferencistas de 12 países, entre ellos astrofísicos, arqueólogos, astrónomos aficionados, ajq’ijab o guías espirituales, astrofotógrafos y autoridades indígenas. Se abordaron temas diversos, como calendarios, ciclos lunares, arte rupestre, códices prehispánicos, constelaciones, cosmovisión y la descolonización del conocimiento.
La participación de pueblos originarios americanos incluyó a representantes mayas de Guatemala y México, así como a māoris de Nueva Zelanda y quechuas de Perú. Los viajes de campo durante el congreso incluyeron observaciones nocturnas en sitios como Semetabaj, Tak’alik Ab’aj y Copán. Las actividades sirvieron de marco para unificar diferentes formas de conocimiento astronómico y fomentar un diálogo intercultural.
Oportunidades
El artículo escrito por ambos investigadores explica que el desarrollo de la astronomía cultural en Guatemala ha generado nuevas oportunidades. En la astrofotografía, a través de proyectos como Pinceladas Nocturnas y la exhibición Estrellas Ancestrales ha servido para llevar este campo a un público más amplio.
Por otro lado, Guatemala cuenta con santuarios de cielos oscuros preservados, lo cual representa un gran potencial para el desarrollo de un turismo astronómico sostenible. Este tipo de turismo puede ser rentable y contribuye a contrarrestar amenazas como la contaminación lumínica. En 2023, el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) publicó un manual de buenas prácticas y un plan estratégico para el desarrollo del turismo astronómico en Guatemala hasta 2030.
El reciente interés en la astronomía cultural en Guatemala es significativo. Demuestra que el conocimiento ancestral de los pueblos originarios puede ser muy útil para mitigar y prevenir los efectos del cambio climático. Especialmente en la capacidad de predecir cambios en los patrones de precipitación pluvial, lo cual puede ayudar a prevenir sequías y desastres en áreas rurales y urbanas.
Estas lecciones y muchas otras requieren de investigaciones futuras, y nos recuerdan cuánto falta aún por aprender de la observación del cielo. Para saber más sobre cómo el Centro de Investigaciones Arqueológicas y Antropológicas trabaja en la generación de conocimiento, haz clic en el enlace.
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