Trabajo en Equipo

Trabajo en Equipo

El anda se siente mucho más ligera cuando varios la cargan.

Más de 75 colaboradores coordinados como hormigas. Angélica ha amanecido y anochecido en la universidad, viendo pendientes y asegurando que todo esté listo para la siguiente jornada. Un capaz equipo técnico prepara propuestas para que el trabajo avance. Domingo, tarde por la noche, la Vicerrectora de Investigación y Vinculación,
junto a Shirley y Marisol, engrapan unas notas urgentes. Directores y asistentes atienden a los comisionados y a los postulantes. Byron vuela a comprar lo que urge. Eduardo publica los acuerdos. Lucía apoya el levantado de las actas. Alma y Esteban de relaciones públicas, acabaron dándose a la tarea de ayudar en la edición de los documentos proyectados. La Secretaria General anota los puntos en los que se requiere consulta legal. Todos se arremangan la camisa para hacer lo que toque hacer.

Abner, José, Manuel y Lester, técnicos de soporte aplicativo, fueron llamados para respaldarnos, habiendo trabajado todo el domingo y parte de la madrugada del lunes, apoyando en la revisión de los documentos digitales. Angie vela porque la tecnología funcione. Manuel “2” vigila que la transmisión esté disponible a toda hora. Manolo, Edgar, Jorge, el personal de seguridad y los conserjes corren de un lado a otro para que todo esté en orden. El Decano de Ciencias y Humanidades ha apoyado en la Secretaría. Doña Vicky y doña Rosita no paran un instante, sirviendo café. Mientras tanto, los demás vicerrectores, decanos y directores sostienen la peña, velando porque las tareas ordinarias no se vean afectadas.

Nadie ha cuestionado qué está haciendo en la oficina un sábado a las seis de la mañana o un domingo pasadas las once de la noche. El deber llama a estar ahí. Muchas veces nos toca enfrentar responsabilidades y hacer cosas aparentemente fuera de nuestro contrato y de los términos de referencia pactados. Sin embargo, los colaboradores tienen un claro sentido de servicio y de compromiso, lo cual les hace actuar en función de un objetivo más grande que ellos mismos. Esto es lo que uno percibe y aprecia en estos casos. Personas con convicciones arraigadas, que creen firmemente en que su labor, por grande o pequeña que parezca, tiene impacto para alcanzar las metas trazadas.

Portan con orgullo la camiseta de su institución. No es que las responsabilidades hogareñas, la necesidad de estar con los suyos o la conveniencia de un merecido descanso hayan cesado. Simplemente, hay un sentido del deber que les hace estar al pie del cañón. En todos estos momentos, más allá de lo complejo de la actividad y de la presión de tiempo, sentirse acompañado es invaluable. A su alrededor, uno encuentra a personas cuyas responsabilidades y nivel de autoridad son muy distintas, pero que están dispuestas a hacer lo que el momento demanda. Todos formamos parte de un equipo con una visión y causa comunes, esmerándonos en representar a nuestra institución de la mejor manera posible.

Varios visitantes me han preguntado qué capacitación o qué inducción damos a los colaboradores, pues se han sorprendido que ellos, indistintamente de su rango, son cordiales, serviciales y capaces. En realidad, creo que es parte de la genética del grupo.

Somos parte de una familia extendida que cree firmemente que estamos llamados a poner nuestro quehacer al servicio de la sociedad. Ello hace que uno encuentre en sus compañeros de faena una fuente inagotable de inspiración, soporte y de energía. Agradezco inmensamente a todos quienes me han acompañado en esta nueva aventura en días recientes. La carga es muy fuerte, al igual que la responsabilidad. Pero, está comprobado que, aunque el anda siga pesando lo mismo, la misma se siente mucho más liviana cuando varios la cargan. Gracias por prestarme sus manos y sus hombros para levantarla. Tener cerca a personas en quienes uno puede confiar hace una diferencia enorme.

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Last modified: 13/04/2023