Nochebuena

Nochebuena

Bienaventurado eres peregrino, si en el camino te encuentras contigo mismo y te regalas un tiempo sin prisas para no descuidar tu corazón.

Llegamos a la Oficina del Peregrino justo después de la obligada escala en la Plaza del Obradoiro y la Catedral en nuestro arribo a Santiago de Compostela. Para ambos, este cierre del Camino fue muy especial. Todo adquiere una perspectiva más profunda en época de Jacobeo. El Año Santo Compostelano es una celebración católica muy significativa para los creyentes, quienes, luego de cumplir determinados requisitos, pueden gozar de indulgencias y obtener la remisión de sus pecados. El año pasado, como pareja, en el inicio de la pandemia nos encomendamos al Santo Patrón y acordamos que cuando las condiciones nos permitieran viajar enfilaríamos nuestros pasos otra vez hacia el Viejo Continente para visitarle nuevamente en su morada. 

Por ello, tan pronto nos fue posible, planificamos retornar a Galicia para cumplir lo prometido. Luego de varias consideraciones, optamos por tomar esta vez el Camino Inglés, cuya historia guarda relación con la ruta marítima utilizada por peregrinos procedentes de Escandinavia, los Países Bajos, el norte de Francia y principalmente de Inglaterra, Irlanda y Escocia. Esta vez recorrimos unos 110 kilómetros, desde Ferrol, en un frecuente subibaja, marcado por largos trayectos en asfalto. Se trató del quinto recorrido de la Osa y el cuarto mío hacia Santiago de Compostela. Previo a realizarlo, tuvimos la alegría de reunirnos con miembros de la Asociación Galega de Amigos Do Camiño de Santiago, con quienes limpiamos una etapa del Camino del Norte, en La Coruña.

Ahí sentados en la capilla de la Oficina del Peregrino, aguardando nuestro turno para recibir la Compostela, vimos una presentación con varios mensajes alusivos al recién finalizado recorrido. “Bienaventurado eres peregrino, si tu mochila se va vaciando de cosas y tu corazón no sabe dónde colgar tantos sentimientos y emociones.”. Sin duda, un buen nicho para descansar, recobrar el aliento y meditar sobre la meta alcanzada. Las vivencias del Camino y las exigencias enfrentadas nos recuerdan aquello que realmente vale la pena en nuestras vidas y nos permiten momentáneamente dejar a un lado las cosas materiales, que muchas veces nublan nuestras prioridades y opacan nuestro entendimiento. Ponen de relieve las cosas sencillas que nos rodean, instándonos a no perderlas de vista. “Bienaventurado eres peregrino, cuando te faltan palabras para agradecer todo lo que te sorprende en cada recodo del camino.”.

Hoy, que celebraremos la Nochebuena, las imágenes de esa tarde de octubre, agotados pero felices de haber llegado a nuestro destino, cobran especial significado. En la víspera del nacimiento de Jesús, es bueno recordar que la llegada a esa meta marcó el inicio de las nuevas etapas por venir. Es un llamado a vivir cada día bajo la sencillez y valores que marcan el Camino. “Bienaventurado eres peregrino, porque has descubierto que el auténtico camino comienza cuando se acaba.”. El arribo a la Catedral y el cumplimiento de lo ofrecido al Apóstol son importantes, pero lo más valioso es la renovación interior y la posibilidad de andar las jornadas futuras bajo las premisas que nos guiaron en dicho sendero. 

Que usted y sus seres queridos gocen de unas tranquilas fiestas de Navidad. Como reza la antigua bendición irlandesa: “Que el camino salga a tu encuentro, que el viento sople siempre a tu espalda, que el sol brille cálido sobre tu rostro, que la lluvia caiga lentamente sobre tus campos, y hasta que volvamos a encontrarnos que Dios te guarde suavemente en la palma de su mano.”. ¡Feliz Navidad!

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Last modified: 29/12/2021

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