Cinco minutos antes del partido inaugural del Mundial Alemania 2006 entre el país sede y Costa Rica, el presidente costarricense Óscar Arias se presentó en un video en los medios oficiales. El mandatario buscó que el mundo conociera a la nación centroamericana. “Un país con 0% de analfabetismo y sin ejército”, decía Arias al inicio de la pieza.
Con ese mensaje, Costa Rica posicionó su identidad global bajo un lema: “Nuestro ejército es ‘la sele’, nuestra arma es el balón”. Ese suceso mediático demostró cómo un país aprovechó la atención global para proyectar sus valores, incluso si perdió 4-2 en la cancha o si no fue anfitrión.

Ceremonia protocolaria previa al partido inaugural del Mundial Alemania 2006.
La diplomacia deportiva adquiere especial relevancia durante los juegos olímpicos y los mundiales de futbol. Ambos eventos se celebran cada cuatro años. Entrevistamos a Daniela Fernández y Lucía Cordero Veliz, estudiantes de cuarto y último año, respectivamente, de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de Universidad del Valle de Guatemala (UVG). Ambas hablaron del uso de megaeventos deportivos como herramienta de política exterior e imagen internacional.
Daniela Fernández trabaja en su tesis titulada “Diplomacia deportiva y olímpica: cómo la República Popular de China utilizó los Juegos Olímpicos como una herramienta de política exterior para mejorar su imagen internacional”. Por su parte, Lucía Cordero desarrolla una propuesta de lineamientos para incluir la diplomacia deportiva en la política exterior de Guatemala. Adicional a ello, es deportista de alto rendimiento en tenis de mesa, radicada en Portugal.
El deporte como lenguaje de mediación

Lucía Cordero.
La diplomacia deportiva es una herramienta de las relaciones internacionales que emplea la actividad atlética para establecer vínculos y facilitar la comunicación entre naciones y organismos.
Daniela Fernández define esta práctica como el uso estratégico del deporte por parte de estados o entidades no gubernamentales.
Su objetivo es convertirlo en un instrumento político que genere beneficios para la imagen pública, el turismo y la apertura internacional.
Mientras que según Lucía Cordero, la táctica permite que las naciones encuentren puntos de acuerdo fuera de los canales políticos tradicionales.
“Considero que la diplomacia deportiva puede conseguir resultados de forma indirecta, de influenciar a través de la cultura y los valores que comparte el deporte e influir en las personas o en los gobiernos”, Lucía Cordero Véliz.
Plataforma de visibilidad

Daniela Fernández.
Para ambas, el Mundial FIFA 2026 ofrece esta vez un escenario único al involucrar a tres países organizadores, es decir, Estados Unidos, México y Canadá.
Esa estructura trilateral obliga a una coordinación logística, de seguridad y movilidad sin precedentes que suaviza las tensiones políticas previas. Daniela Fernández destaca que el evento representa una plataforma de visibilidad para los problemas y virtudes de los organizadores.
“Considero que el Mundial 2026 es una oportunidad para los países anfitriones. Un megaevento de esta magnitud exige coordinar temas de seguridad, diálogo, cooperación y organización. Ese proceso fortalece las relaciones diplomáticas entre participantes y organizadores”, Daniela Fernández.
Sportwashing, una palabra controvertida
Según DW, el sportwashing o lavado de imagen a través del deporte se refiere a la práctica de utilizar una actividad deportiva para mejorar la imagen de un país o de una organización invirtiendo en eventos deportivos o en equipos de alto nivel. El sportswashing funciona como una estrategia geopolítica para proyectar una imagen positiva de una nación y desviar la atención de temas internos críticos.
Daniela Fernández investiga ese fenómeno en su trabajo de graduación. En su estudio, cita el ejemplo de Catar, nación monárquica que empleó el brillo del mundial que organizó para invisibilizar la represión contra las mujeres y las precarias condiciones laborales de los migrantes.
Asimismo, señala que China utilizó los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 para desviar la atención sobre los conflictos en el Tíbet. Ante el Mundial FIFA 2026, ella advierte que el evento corre el riesgo de opacar realidades críticas como las desapariciones en México, las crisis migratorias en Estados Unidos o los problemas ambientales en Canadá.

Trabajadores en la remodelación del Estadio Ciudad de México.
Oportunidades para países en desarrollo
La ampliación a 48 selecciones en el mundial ofrece un espacio de representación a países que usualmente permanecen fuera del foco público. El escenario promueve el crecimiento económico a través del turismo, los patrocinios y los derechos de televisión.
Con base en su investigación de tesis, Lucía Cordero afirma que la participación en esos eventos facilita la creación de alianzas estratégicas, el intercambio de prácticas y el desarrollo de infraestructura nacional. “Los estados en desarrollo aprovechan estas plataformas para alcanzar una visibilidad que los canales políticos tradicionales a menudo están limitados”, expresa.
Innovaciones destacadas
En el Mundial FIFA 2026 se han introducido innovaciones que transforman la gestión de megaeventos y la diplomacia moderna. Lucía Cordero destaca el Pase FIFA 2026 como una herramienta logística que agiliza la movilidad migratoria entre las tres sedes para aficionados y deportistas. Asimismo, señala el uso de plataformas digitales y tendencias impulsadas por atletas para difundir mensajes sobre inclusión, género y sostenibilidad. Eso permite llegar a audiencias que los gobiernos tradicionales difícilmente alcanzan.
Por su parte, Daniela Fernández resalta el modelo de coorganización trilateral como un hito que obliga a una coordinación económica y de seguridad sin precedentes entre Estados Unidos, México y Canadá. También identifica la “diplomacia de los estadios” y la capitalización masiva de productos oficiales como estrategias para renovar la infraestructura nacional y atraer turismo permanente. Esas dinámicas posicionan al deporte como un laboratorio de poder blando donde la tecnología y la logística facilitan el diálogo internacional por encima de los encuentros políticos convencionales.

Estudiantes de la Licenciatura en Relaciones Internacionales UVG.
Una carrera dinámica
Analizar tendencias globales, coordinar actores de distintos países, diseñar estrategias de cooperación internacional y comprender cómo la diplomacia, la cultura y el deporte influyen en las relaciones entre estados es precisamente lo que hacen los profesionales en relaciones internacionales. El Mundial FIFA 2026 demuestra que los grandes eventos deportivos son también escenarios donde se negocian intereses, se fortalecen alianzas y se proyecta la imagen de las naciones ante el mundo.
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