Se piensa que la ingeniería comienza cuando un estudiante entra a la universidad, cuando ejerce en la industria o cuando tiene una profesión establecida como ingeniero. Sin embargo, esa disciplina empieza mucho antes de eso. Comienza con la curiosidad y las preguntas que muchas personas se hacen. Surgen interrogantes como: ¿y si pudiera hacer esto mejor?, ¿por qué sucede eso?, ¿cómo hago que sea rentable?, ¿cómo puedo ampliar su alcance? o ¿cómo provoco un impacto con mis acciones?
Eso lo planteó el Ph.D. Luis Núñez, catedrático de Ingeniería Química de Universidad del Valle de Guatemala (UVG) en el primer día del curso de vacaciones Jóvenes en Ingeniería (JEI). La primera edición se realizó en la última semana de junio de 2026.
“Antes que una profesión, la ingeniería constituye una forma de pensar y de vivir. Esta mentalidad implica observar, cuestionar, experimentar y buscar soluciones constantes”, expresó el Ph.D. Núñez. Esa curiosidad condujo a los participantes a tomar talleres y a usar los laboratorios para experimentar y hacer preguntas. Así conocieron de cerca cómo piensan y trabajan los ingenieros e ingenieras de las tres carreras participantes.
El programa JEI 2026 recibió aproximadamente 800 solicitudes, de las cuales se seleccionaron a 75 para cursar la capacitación. Durante cuatro días presenciales en el Centro de Innovación y Tecnología (CIT), los jóvenes exploraron, mediante actividades prácticas, las carreras de Ingeniería en Biotecnología Industrial, Ingeniería Química e Ingeniería Electrónica.
En la siguiente galería puedes ver las actividades que realizó el programa Jóvenes en Ingeniería 2026:
Uso tecnológico de la biología
En el área de Ingeniería en Biotecnología Industrial, los participantes aprendieron cómo se aprovechan los microorganismos y otros componentes biológicos para obtener bienes y servicios de manera sostenible. La Ing. Ana Cristina Montúfar, catedrática de la carrera, explicó cómo la biotecnología industrial ha transformado la medicina. Por ejemplo, mediante la producción de insulina a partir de bacterias modificadas genéticamente, lo cual reemplazó el uso de órganos animales.
Los estudiantes realizaron actividades prácticas de microbiología y Tinción de Gram para identificar bacterias. También fabricaron alcohol en gel y participaron en la elaboración de queso para comprender los procesos biológicos en la industria alimentaria. Asimismo, extrajeron ADN de frutas con materiales sencillos para observar de cerca la molécula fundamental de la vida.

Escalabilidad y sostenibilidad
Los jóvenes inscritos en Ingeniería Química e Ingeniería Química Industrial exploraron el concepto de escalamiento. Además, conocieron cómo la ciencia está detrás de los materiales y de qué forma se lleva a una aplicación masiva para impactar al mundo. Durante el curso, los estudiantes diseñaron bebidas isotónicas y evaluaron características de sabor, acidez y electrolitos, bajo controles de calidad industriales.
Además, los participantes enfrentaron el reto “Misión Agua”, en el que fabricaron filtros sin tutoriales previos para evaluar la limpieza del recurso y analizar parámetros como el pH y la turbidez. La actividad demostró la responsabilidad ambiental y la importancia de la economía circular en esta profesión. También desarrollaron polímeros para encapsular materiales y formularon mezclas efervescentes como base para medicamentos escalables.

La base de la inteligencia artificial
En el área de Ingeniería Electrónica, el enfoque se centró en los semiconductores y los chips. Los catedráticos explicaron cómo un microchip procesado puede alcanzar un valor superior al del oro, gramo por gramo, debido a la complejidad de su fabricación. Los estudiantes aprendieron que la inteligencia artificial solo existe gracias a los chips que ejecutan los códigos y algoritmos de manera práctica.
Las actividades incluyeron el uso de pantallas de interfaz humano-máquina para controlar la velocidad de motores industriales y el aprendizaje sobre tableros de automatización. Un punto destacado fue la introducción al diseño nanoelectrónico, con el que conocieron detalles del proyecto El Gran Jaguar, el primer nanochip diseñado en Guatemala. También exploraron el control bioelectrónico mediante la visualización de señales musculares (EMG) para mover dedos mecánicos.

Interés por la ingeniería
El Ing. Carlos Esquit, director de Ingeniería Electrónica, explicó cómo la ingeniería mejora la realidad. “Los ingenieros crean y hacen posible lo que se necesita para avanzar, ser eficientes y resolver desafíos complejos”.
Con el curso Jóvenes en Ingeniería 2026, los jóvenes ahora poseen una visión más amplia sobre cómo la ingeniería, junto con la ciencia y la tecnología, impacta positivamente. A través de experiencias prácticas, conocieron cómo estas disciplinas transforman industrias, mejoran la calidad de vida y abren oportunidades para crear soluciones con impacto real.
Si te apasiona entender cómo funciona el mundo, resolver problemas, innovar y desarrollar tecnologías que transformen la sociedad, las carreras de Ingeniería Electrónica, Ingeniería Química e Ingeniería en Biotecnología Industrial pueden ser el siguiente paso para ti. Conoce más sobre cada una en el siguiente enlace.
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