La rabia humana transmitida por perro está en una fase de eliminación en el mundo. La meta es tener cero muertes por rabia en el 2030. Para controlar la rabia en el humano es necesario controlar la rabia en el perro.
En Guatemala existe una campaña de vacunación masiva antirrábica para perros. Si bien se han asignado recursos para ello, también tiene laboratorios de diagnóstico y ha ido mejorando en algunos aspectos. Sin embargo, seguimos siendo uno de los países que no hemos logrado controlar la rabia canina.
La rabia es considerada como una enfermedad desatendida en el mundo. En Asia, por ejemplo, mueren entre 22 y 25 mil personas al año. En Guatemala, no es visible esta estadística. Por ello, investigadores del Programa de Arbovirus y Zoonosis, del Centro de Estudios en Salud (CES-UVG), han trabajado en ofrecer evidencia para que las autoridades tomen decisiones basadas en ellas.
Falta de estimación
Los médicos veterinarios Danilo Álvarez y David Morán explican que la evidencia demuestra que si se vacuna el perro y se obtiene un 70% u 80% de la población de perros vacunados, es posible llegar a la eliminación de los casos de rabia. Por otro lado, también debe haber vigilancia para controlar si surgen nuevos casos. Por ser una enfermedad desatendida, no se tiene vigilancia activa en la población de humanos y perros.
El agravante es que existen pocos laboratorios oficiales de diagnóstico de rabia. Al no existir un buen diagnóstico, no hay una buena vigilancia y, si no hay buena vigilancia, no se sabe cuántos casos hay. Por otro lado, tampoco se conoce la población de perros; por lo tanto, se desconoce si se llega al porcentaje ideal de cobertura de vacunación.
Investigación de campo
El estudio La heterogeneidad en las características de la población canina contribuye a la subvacunación crónica contra la rabia en Guatemala. Realizado por ambos investigadores, se relaciona con la manera de estimar la cantidad de perros en el país para determinar cuántos se deben vacunar en cada municipio. De esa forma, es posible llegar a la meta de vacunar al 70% de la población de perros y erradicar la rabia.
Uno de los puntos importantes es que las campañas de vacunación sólo toman en cuenta a los perros con dueños y no a los callejeros. Al final, los perros vacunados eran propiedad de su dueños y eran llevados por ellos a la vacunación o recibían la vacunación en la casa, mientras que los callejeros no tienen quien vele por ellos.
Además, existen perros con dueño que están en la calle, sobre todo en las áreas rurales. Estos se salen de las casas para buscar comida o para interactuar con otros perros. Estos son los denominados “perros no confinados con dueño”.
“Medimos cuántos perros que vemos en la calle son no confinados con dueño. Esto es lo que necesitamos saber para llegar a la meta de vacunación. No sirve tener un indicador de 5 a 1; es decir, un perro por cada cinco personas porque este cambia en distintas áreas. En lugares de Guatemala, incluso, hay una proporción opuesta: cinco perros por cada persona“, MV. David Morán.
Solución estadística
En un principio se contó la población canina a pie: observar cuántos perros se vieron en un día, cuántos en el siguiente, cuantos del primer día se reconocen en el día dos y se procedió a crear la fórmula. Por tantos perros reconocidos, hay un número de perros no conocidos, teniendo como resultado una población de perros estimada.
Se han calculado índices y se obtuvieron correlaciones de cuantos perros por persona hay en los diferentes escenarios de Guatemala, en diferentes condiciones y en diferentes departamentos. Además, se descubrió que un perro tiene una vida media baja en los distintos departamentos de Guatemala. “Lo que probamos y reportamos en el artículo es que el 5 a 1 no funciona para todo el país. También, la variación es muy alta: hay sitios con situaciones de 2 a 1, e incluso de 11 a 1”, indica Morán.
Otra conclusión es que a mayor densidad de población humana, existen más perros en la calle, aún con dueño. Por otro lado, se logró encontrar que la población de perros callejeros sin dueños es muy pequeña relativamente.

Posibles soluciones
Los investigadores indican que una alternativa para lograr la vacunación es la campaña Captura, vacuna y libera, realizada también en África y Haití. Esta consiste en recibir o tomar los perros que están en la calle, los cuales se vacunan y se marcan con un crayón fácil de quitar y se liberan.
El punto es socializar las estrategias de control de rabia. Vacunar implica apoyar, lograr el bienestar para que los animales vivan y eliminar el miedo a las vacunas. Si estás interesado en este y otros estudios relacionados con la rabia u otras enfermedades zoonóticas, te invitamos a visitar la página del Programa de Arbovirus y Zoonosis.
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