En Guatemala, solo el 3.8% de la población indígena accede a la educación superior, una cifra que contrasta con el 17.5% de la población no indígena. El dato se extrae de la investigación “Los indígenas no estudiamos lo que queremos, estudiamos lo que podemos”: Barreras geográficas al acceso a la educación superior en Guatemala, realizada por las investigadoras Dra. Ana Vides, Dra. Vanessa Granados, M. A. Ana Lucía Solano y Lda. Iris Villegas, de Universidad del Valle de Guatemala (UVG). El estudio se publicó en el número 400 de la revista Ichan Tecolotl, especializada en antropología y ciencias sociales.
La investigación analiza cómo la distancia opera como un obstáculo para que personas indígenas ingresen, permanezcan y concluyan sus estudios universitarios. El análisis muestra que el ingreso a la universidad no depende únicamente del rendimiento académico o de la vocación, sino de factores estructurales vinculados a donde viven, la capacidad económica familiar, la disponibilidad de transporte y el lugar de nacimiento.
Barreras estructurales
El estudio incorpora testimonios de mujeres indígenas que describen trayectos largos, costos elevados y riesgos diarios para asistir a clases. Una de las participantes relata que la oferta académica en su municipio se limita a pocas opciones, lo que condiciona las decisiones educativas desde el inicio. La falta de transporte propio y la imposibilidad de costear alojamiento fuera de la comunidad restringen la elección de carrera.
Otra estudiante narró su recorrido marcado por traslados constantes entre aldeas, municipios y departamentos para estudiar psicología social. Los recorridos reducen el tiempo disponible para estudiar o trabajar, aunque ella identifica avances en la presencia de mujeres indígenas graduadas. Una estudiante también describe jornadas que iniciaban antes del amanecer para llegar a clases a las siete de la mañana, lo que le impidió participar en actividades universitarias y afectó su descanso y vida familiar.

Vista del Lago de Atitlán desde Sololá. Fotografía: Vanessa Granados.
Centralización y desigualdad territorial
La investigación explica que las barreras geográficas van más allá de la distancia física. Incluyen costos económicos, riesgos en los trayectos y limitaciones en la infraestructura vial. El sistema educativo superior mantiene la centralización: casi la mitad de los establecimientos se ubica en cabeceras departamentales y el 21% se concentra en el departamento de Guatemala. En regiones con alta población indígena, la oferta académica resulta limitada y se enfoca en pocas carreras.
Los mapas analizados en el estudio evidencian que las zonas con mayor densidad de población indígena coinciden con mayores índices de pobreza. La relación refleja una baja inversión estatal y una distribución desigual de los servicios educativos, lo que refuerza las brechas existentes.
Factores que permiten continuar
A pesar de esos obstáculos, el estudio identifica factores que facilitan la permanencia universitaria. La determinación personal, el apoyo familiar, el acompañamiento económico y emocional, y la formación académica previa influyen de forma directa en la continuidad de los estudios. También destaca el papel de modalidades educativas flexibles y de organizaciones que brindan apoyo financiero y espacios de consejería.
Las investigadoras concluyen que avanzar hacia una educación superior inclusiva requiere repensar la oferta académica, fortalecer los apoyos económicos y desarrollar estrategias acorde con las realidades territoriales y culturales del país. Si te interesa este tema o deseas conocer más sobre la investigación, puedes escribir a la Dra. Granados a su correo electrónico: ivgranados@uvg.edu.gt o M. A. Ana Lucía Solano: alsolano@uvg.edu.gt.
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Me parecio muy bienMd pm