En el mundial de fútbol de 1994 la final se definió en la tanda de penales. Roberto Baggio, de Italia, necesitaba anotar para lograr la copa. Su disparo salió desviado por arriba del arco de Brasil. Eso dejó a su equipo con el subcampeonato. ¿Qué ocurrió con Baggio en ese momento? ¿Qué sienten los futbolistas momentos antes de realizar un penal?
Para entender qué ocurre en la mente de un deportista en ese instante de máxima tensión, conversamos con el Lic. Diego Jacobs. Él es licenciado en Psicología Clínica con posgrado en Neuropsicología y catedrático de la Licenciatura en Psicología en Universidad del Valle de Guatemala (UVG). El experto detalla los procesos mentales y físicos que definen el éxito o el fracaso en el fútbol.

Lic. Diego Jacobs
La presión psicológica y la respuesta corporal
El concepto central en ese escenario es la presión psicológica. El Lic. Jacobs explica que el fenómeno surge cuando el jugador evalúa la responsabilidad que carga y anticipa las consecuencias de un posible fallo. El cerebro interpreta la situación como una amenaza y activa el sistema neuroendocrino. En ese momento, el cuerpo libera hormonas que preparan una respuesta de lucha o huida.
La ansiedad se manifiesta a través de síntomas físicos claros. El sistema simpático provoca taquicardia, un ritmo de respiración acelerado y rigidez en los músculos. Aunque el futbolista ya suda y tiene el pulso alto por el esfuerzo físico del partido, la respuesta emocional añade una dificultad adicional. Eso afecta el control motor necesario para ejecutar un tiro preciso.
Además, el contexto influye de forma directa: la carga mental aumenta si el partido es una final mundialista, en comparación con un juego de fase de grupos.
Herramientas de control emocional
Los futbolistas profesionales emplean técnicas específicas para gestionar esas sensaciones. Una de las bases principales es el mindfulness. Esa práctica permite al atleta entender sus estados internos y regular su respuesta fisiológica mediante la respiración profunda. Al respirar con control, el jugador envía una señal de calma a su sistema nervioso y retoma el mando de sus acciones.
Otra técnica frecuente es la visualización. Los psicólogos deportivos instruyen a los jugadores para que proyecten el momento del penal en su mente. El deportista imagina el movimiento de su cuerpo y el trayecto del balón hacia la red antes de ejecutar el cobro real. Asimismo, los entrenamientos modernos recrean situaciones de alta intensidad y competitividad. El objetivo es que el cuerpo se acostumbre a responder bajo presión.
Rituales y juego de mentes
Muchos jugadores utilizan rituales como un “interruptor” para enfocarse. “Un ejemplo claro es Cristiano Ronaldo, quien se aleja del balón, respira de forma profunda y adopta una postura específica antes de tirar”, expresa el Lic. Jacobs. Ese acto convierte un momento de alta presión en algo familiar y automático.
Por el contrario, el experto advierte que los jugadores que miran fijamente al portero tienen más probabilidades de fallar. Debido a que el cuerpo sigue la dirección de la mirada, el tiro suele dirigirse hacia donde el portero se mueve. Los cobradores más efectivos ven la pelota y se toman al menos un segundo de calma antes de disparar.

Cristiano Ronaldo.
Se vale fallar
La resiliencia también juega un papel importante en campeonatos de fútbol. La selección de Costa Rica demostró esa capacidad en Qatar 2022. Tras caer 7-0 contra España, el equipo enfrentó ideas irracionales sobre su capacidad competitiva. Según el Lic. Jacobs, mediante una intervención cognitivo-conductual, el grupo transformó la derrota en aprendizaje y logró vencer a Japón en el siguiente encuentro.

Gonzalo Montiel
“Otro ejemplo de fortaleza mental es Gonzalo Montiel, quien anotó el penal de la victoria para Argentina en 2022. A pesar de sentir culpa por un penal previo en contra de su equipo, Montiel recurrió a pensamientos de bienestar y recordó a su familia para calmar sus nervios antes del cobro final”, relata el Dr. Jacobs.
Ambos casos son un ejemplo de cómo desarrollar resiliencia mediante el control de pensamientos negativos y la reinterpretación de los errores como oportunidades de aprendizaje. Además, muestran la importancia de utilizar estrategias de regulación emocional para mantener la confianza y el rendimiento.
“Hablamos poco de lo que puede ser el fallar o el perder. No es necesariamente un fracaso, sino aprender de esas caídas que tenemos. Lo importante no es cuántas veces cae, sino cuántas veces se levanta. A partir de ahí, es un aprendizaje para hacerlo mejor”, Lic. Diego Jacobs.
Más allá de la cancha
Detrás de cada penal hay más que técnica deportiva. La presión, la ansiedad, la resiliencia y la regulación emocional influyen en la forma en que las personas toman decisiones y enfrentan desafíos.
Comprender esos procesos es parte del trabajo de la psicología. En ella se estudia de forma científica el comportamiento humano y se desarrollan estrategias para promover el bienestar y el rendimiento en diferentes ámbitos de la vida.
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