Por: M. Sc. Martha Patricia Herrera, investigadora del Centro de Estudio Agrícolas y Alimentarios (CEAA-UVG).
Una biofábrica es el nombre coloquial que reciben los fermentadores artesanales. Es un espacio físico dedicado a la producción y transferencia de conocimientos sobre insumos biológicos, incluyendo algunos a base de microorganismos benéficos. Su objetivo es proveer recursos que fortalezcan una agricultura sostenible y reducir la dependencia de insumos sintéticos.
El 19 de noviembre de 2025, UVG Campus Altiplano fue el punto de encuentro de productores, investigadores, representantes de instituciones y organizaciones vinculadas a la agricultura sostenible. Todos ellos participaron en el Primer Encuentro Nacional de Biofábricas.
El encuentro fue organizado por el Centro de Estudios Agrícolas y Alimentarios (CEAA-UVG), uno de los 10 centros de investigación del Instituto de Investigaciones. Se desarrolló gracias al proyecto Feed the Future Guatemala – Coordinación y Expansión de Tecnologías, liderado por Universidad Estatal de Kansas, y contó con el apoyo de la Asociación de Productores de Bioinsumos Agrícolas de Guatemala.

Espacios de diálogo y reflexión
El encuentro inició con una serie de conferencias que ofrecieron un panorama sobre la historia y situación actual de las biofábricas en el país. Se destacaron los principales productos generados y su impacto en la productividad agrícola. Posteriormente, un panel de expertos abordó temas como:
- Los desafíos técnicos y logísticos en la instalación de biofábricas
- La evidencia sobre el impacto de los bioinsumos en el rendimiento de cultivos
- La importancia de la regulación y certificación para garantizar calidad y competitividad
- Las alianzas estratégicas necesarias para consolidar un ecosistema nacional de biofábricas

Participaron diversos actores con el propósito de fortalecer alianzas estratégicas y promover el intercambio de experiencias sobre la producción artesanal de bioinsumos.
Este espacio facilitó la reflexión sobre los avances alcanzados en Guatemala en la implementación de biofábricas, así como los retos técnicos, organizativos y comerciales que aún persisten.
Entre los asistentes estaban representantes de distintos departamentos del país. Entre ellos: Alta Verapaz, Baja Verapaz, Chimaltenango, Guatemala, Huehuetenango, Jalapa, Jutiapa, Quiché, Quetzaltenango, Sacatepéquez, San Marcos y Santa Rosa. Todo ello evidenció el alcance nacional de esta iniciativa.
Mesas de trabajo colaborativas
Uno de los momentos más enriquecedores fue el desarrollo de mesas de diálogo simultáneas en las que los participantes discutieron sobre producción y formulación de bioinsumos, su aplicación en campo y las oportunidades de comercialización. Las dinámicas permitieron que productores, técnicos y representantes institucionales compartieran experiencias prácticas. Además, para que identificaran buenas prácticas de manufactura y plantearan propuestas para mejorar la trazabilidad y certificación de los productos.

Durante estos espacios de diálogo, los participantes validaron que el uso de bioinsumos ha generado mejoras significativas en el rendimiento y sanidad de cultivos clave como café, tomate, papa y hortalizas de exportación.
Más allá de la productividad, uno de los hallazgos más relevantes compartidos en las mesas de trabajo fue el impacto social. La transición hacia bioinsumos está minimizando los riesgos a la salud de los trabajadores agrícolas y reduciendo los costos de producción al disminuir la dependencia de fertilizantes sintéticos hasta en un 50% en algunos casos documentados.

Visión a futuro
La jornada terminó con una actividad integradora en la que los asistentes reflexionaron colectivamente sobre el futuro de las biofábricas en Guatemala. En este espacio se delinearon estrategias conjuntas, destacando la identificación de actores clave y la definición de acciones concretas para impulsar la sostenibilidad y la innovación en el sector.

Entre los principales acuerdos sobresalió la necesidad de establecer normativas y regulaciones que permitan avanzar más allá de las iniciativas ya implementadas con esta tecnología agrícola. El encuentro evidenció que se encuentra consolidada y ampliamente aceptada en el territorio agrícola guatemalteco.
Los asistentes concluyeron que las biofábricas ya no son proyectos experimentales, son una realidad consolidada en el territorio guatemalteco, que requiere marcos legales e incentivos adecuados para facilitar su acceso.

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