En América Latina, el uso de la energía no es algo que cambie de un día para otro. A veces, el cambio de que un país comience a usar más o menos energía, puede durar muchos años. Eso es lo que los expertos llaman tener una “memoria larga”.
Por ejemplo, en algunos países, cuando sube el precio de la energía, las personas consumen menos por un tiempo, pero después vuelven a sus hábitos normales. En otras naciones, ese cambio se mantiene y el consumo no vuelve a ser como antes. Eso muestra que cada país tiene una forma distinta de responder y de planificar su uso de la energía.
Este fue uno de los temas que estudiaron Ph. D. (c) Rodrigo Asturias, Dr. Luis Gil-Alana y Dr. Benjamín Leiva. El estudio se llama “Integración fraccionaria y demanda energética: un análisis de series de tiempo para América Latina”. Ph. D. (c) Asturias y el Dr. Leiva trabajan en el Observatorio Económico Sostenible (OES) de Universidad del Valle de Guatemala (UVG). Por su parte, el Dr. Gil-Alana es investigador de las universidades de Navarra (UNAV) y Francisco de Vitoria (UFV).
La lupa de la demanda energética
Piensa que la energía es como el motor que hace funcionar nuestras vidas: la usamos para estudiar, cocinar, movernos, conectarnos con amigos y más. Los investigadores quisieron saber cómo ha cambiado el consumo de energía en América Latina desde 1965 hasta 2023. ¿Las personas consumen más? ¿Menos? ¿Esos cambios duran poco o mucho tiempo?
Para responder, usaron una herramienta matemática llamada “integración fraccionaria”. Puedes imaginarla como una lupa que permite ver si los cambios en la demanda de energía son solo momentáneos, como una moda, o si se quedan por mucho tiempo.

Los datos hablan
Los investigadores analizaron dos aspectos clave: el consumo total de energía en cada país (medido en exajulios o EJ) y el uso por persona (medido en gigajulios o GJ). Todos los datos fueron tomados del Informe Estadístico de Energía Mundial. En cuanto a la demanda total, Brasil y México fueron los países que más energía utilizaron, con promedios anuales de 7.1 EJ y 5.1 EJ, respectivamente.
En el caso de México, se observó una gran variación a lo largo de los años, con consumos que fueron desde 1.0 hasta 13.9 EJ. Por otro lado, Ecuador y los países de Centroamérica registraron las demandas totales más bajas. Sin embargo, al observar el uso por persona, el panorama fue diferente: Trinidad y Tobago fue el país donde, en promedio, cada persona usó más energía, con 310.2 GJ por año, seguido por Venezuela con 101.7 GJ por persona. Esa situación se explica por la presencia de grandes industrias energéticas en esas naciones y por el hecho de que tienen poblaciones más pequeñas.
Shocks energéticos
Al analizar los datos, los autores del estudio notaron dos tipos de comportamiento cuando ocurría un cambio fuerte en el consumo de energía, como un aumento de precios o problemas en la producción. El primero se conoce como reversión a la media. En este caso, el uso de energía subía o bajaba temporalmente, pero después regresaba a su nivel habitual. Este patrón se observó en países como Ecuador, Colombia, Guatemala y también en Perú, lo que sugiere que tienen políticas o hábitos de uso más estables.
El segundo comportamiento fue el de los cambios permanentes. Aquí, cuando el consumo de energía cambiaba, ese nuevo nivel se mantenía en el tiempo, sin volver al anterior. Este tipo de respuesta se encontró en Venezuela, Trinidad y Tobago e islas del Caribe. Un ejemplo destacado fue el de Trinidad y Tobago, donde los cambios en la demanda por persona fueron especialmente duraderos, probablemente porque su economía depende fuertemente del petróleo y el gas.
Además, los investigadores observaron que en muchos países el consumo de energía ha crecido de forma constante en las últimas décadas. Según Ph. D. (c) Asturias, en México y Brasil, aumentó sobre todo la demanda total, impulsado por el crecimiento de sus ciudades y el desarrollo industrial. En cambio, en Chile lo que más creció fue el consumo por persona, posiblemente gracias al fortalecimiento de su sistema energético.

Estrategias futuras
Los hallazgos presentan un esquema de grandes desigualdades energéticas en la región. Algunos países consumen mucho en total, otros mucho por persona, y las razones variaron. La energía es vital para el progreso, pero su uso desmedido pudo dañar el medioambiente. Además, el acceso a la energía sigue desigual, con zonas rurales con pobreza energética.
Los investigadores concluyeron que América Latina necesita políticas energéticas hechas a la medida de cada país. Una sola solución no funcionaría. Por ejemplo, mientras algunos países pueden enfocarse en descarbonizar sus economías, otros enfrentan el desafío de garantizar el acceso básico a la energía.
“La clave es planificar a largo plazo, fomentar la eficiencia energética y respetar el medioambiente. Por ello, la urgencia de cambiar hacia modelos que usen más energías renovables y menos combustibles fósiles”, afirma Ph. D. (c) Asturias. Eso ayudaría a enfrentar el cambio climático, que golpea fuerte a la región con fenómenos como huracanes, sequías e inundaciones, según indica el investigador del OES-UVG.

Serie de estudios
La investigación de Asturias forma parte de una tetralogía de estudios que realiza para obtener su Doctorado en Econometría Aplicada de la Universidad de Navarra. Cada estudio se centra en un aspecto diferente del cambio climático en Latinoamérica, utilizando el modelo de Integración Fraccional. El primer estudio fue “Emisiones en América Latina, una perspectiva de series temporales basada en la integración racional”. El segundo fue “Tendencias de las temperaturas en América Latina: una perspectiva de series temporales basada en la integración fraccionaria”. La cuarta y última investigación se enfocará en la estadística de eventos naturales como los huracanes y las tormentas tropicales de Latinoamérica.
Los estudios de Ph. D. (c) Asturias son resultado de la labor investigativa del OES-UVG en medioambiente, una de las líneas de trabajo de este centro del Instituto de Investigaciones UVG. A través de ello, genera conocimiento para la toma de decisiones informadas en materia de políticas públicas y desarrollo sostenible. Si deseas saber más del OES-UVG, haz clic en el enlace.
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