Con información de Dra. Ana Hacohen Domene, investigadora del CEAB-UVG.
“Los manglares son parte de nuestra vida diaria. Si no los cuidamos, perdemos lo que nos sostiene como comunidad”. Ese fue el mensaje principal que compartieron representantes comunitarios en el III Simposio Nacional de Manglares. La frase resume la conexión de personas, conocimientos y territorios para proteger uno de los ecosistemas más importantes y vulnerables de Guatemala.
El simposio reunió a expertos del sector académico, gubernamental y de comunidades costeras bajo el lema: “Conectando el ecosistema para la sostenibilidad”. El evento se realizó en Retalhuleu y contó con representantes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Belice y México.
EL congreso se realizó pocos días antes del 26 de julio, fecha en la que se conmemora el Día Internacional para la Conservación del Ecosistema de Manglar. Por ello, fue una ocasión propicia para recordar que la protección de estos ecosistemas no es tarea de un solo sector, sino un esfuerzo conjunto.
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Participación del CEAB-UVG
El equipo del Centro de Estudios Ambientales y Biodiversidad (CEAB), de Universidad del Valle de Guatemala (UVG), compartió experiencias de investigación, resultados de monitoreos y metodologías para la restauración ecológica de manglares. Además, promovió el diálogo entre sectores y destacó la importancia de integrar la ciencia con el conocimiento local y la educación ambiental.
El simposio incluyó más de 30 presentaciones distribuidas en ocho bloques temáticos. Algunos de los temas abordados fueron:
- Carbono azul y resiliencia climática
- Restauración ecológica con técnicas innovadoras
- Gobernanza comunitaria en zonas costeras
- Educación ambiental y participación juvenil
Las sesiones identificaron desafíos comunes en la región y generaron propuestas conjuntas para enfrentar el cambio climático, conservar la biodiversidad y fortalecer la resiliencia de las comunidades costeras.
Al finalizar, se invitó a una visita de campo a proyectos de restauración activa en el Manchón Guamuchal. Allí, los participantes observaron de cerca las prácticas comunitarias de reforestación y monitoreo ambiental.

Foto: CONAP.
Instituciones participantes
El evento fue posible gracias al trabajo conjunto de instituciones públicas, organizaciones ambientales, academia y sector privado. Participó el Instituto Nacional de Bosques (INAB), Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), Rainforest Alliance y Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (FUNDAECO). Además, The Summit Foundation, Wildlife Conservation Society (WCS), WWF, MAR Fund, Alianza Intersectorial Marino Costera de Guatemala y El Ingrediente del Cambio
También, el Fondo Francés para el Medio Ambiente (FFEM), Grepalma, Grupo Hame, Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC) e Ingenio Magdalena. Desde la academia, se sumó la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), a través del Centro de Estudios Conservacionistas (CECON) y el Centro de Estudios del Mar y Acuicultura (CEMA). También participaron empresas del sector productivo como AgroAceite y AgroAmérica.
Importancia de los manglares
La función principal de los manglares es la protección de las costas contra tormentas. También son hábitats críticos para peces, aves y otros organismos; capturan grandes cantidades de carbono y sostienen la economía local de muchas comunidades pesqueras. Sin embargo, estos ecosistemas enfrentan crecientes amenazas por la expansión agrícola, el desarrollo urbano y el cambio climático.
La participación del CEAB-UVG es muestra de que es posible colocar a la ciencia al servicio de la conservación. Si deseas conocer del trabajo de Centro de Estudios Ambientales y Biodiversidad (CEAB), haz clic en el enlace.
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